Caligrama Rosa

Caligrama “Aleatoriamente oculta”
Realizado por Rosa María Fernández Martínez

Caligrama Conchi

Caligrama “¿Qué es poesía?”
Realizado por Concepción López Cruz

Caligrama “Aleatoriamente oculta” de Rosa María Fernández Martínez, integrante do Clube de Poesía Hispanoamericana.

Comentario de Josefina González García, coordinadora do Clube.

El caligrama de Rosa, en cuanto a su tema, se centra en el proceso de la creación involuntaria: las palabras discurren por sus “quebradas sinapsis”. Sin ser buscadas, van tomando forma sin que medie un propósito expreso y, de repente, con absoluto apremio (“Súbitamente…”) emergen, se desatan un torrente de ideas que se precipitan y pugnan por tener salida (“Impertinente anhelo por manar gotas infinitas de palabras,”), pero, además de significar, pretenden contener cualidades rítmicas, sonoras, ser bellas (“Empeño en engendrar rimas que engalanen mi pensamiento”). Lo cual logran; las palabras se imponen y hacen que la poeta ceda a su ímpetu, así lo expresan dos verbos similares por su significado: “…doblego”; “Sucumbo”, los cuales inician dos frases paralelas donde se explica esta situación de dominio para que realice su escrito, su poema. El “hormigueo alado” que siente en sus dedos es lo que, al fin, la impulsa a ello. Enfatizando esto mediante una epífora: “…alado, entre mis dedos,/…acérrima, entre mis dedos”.
Hay un ímpetu incontrolable que lleva a la creación, una imposición y peso de la obra, como surgida de fuerzas poderosas que obligan, como diría Nietzsche a la concreción urgente de llevarla a cabo y la poesía “aleatoriamente oculta” se manifiesta. Ahora bien, estas palabras que se van configurando en el pensamiento y que se resuelven en la escritura de un poema, hacen que se cumpla el ciclo indisoluble de pensamiento-lenguaje porque no puede existir uno sin el otro, por eso se marca una línea azul en el caligrama que une el cerebro con la boca del personaje.
Aleatoriamente oculta que posee una gran belleza y equilibrio en su forma gráfica, tanto en su imagen central como en sus ondulantes trazos laterales y en su marco, cuya diversidad de colores genera una gran energía vibratoria (quizá como símbolo de conocimiento interior), se presenta con carácter dual puesto que contiene un reflejo, el cual se proyecta, como ocurría en la cámara oscura, como si fuera a través de una lente convergente porque la imagen opuesta está invertida no solo vertical, sino también horizontalmente, con ello nos encontramos con una doble metáfora, si por un lado la idea del espejo siempre nos lleva a pensar en el conocimiento de uno mismo, como ocurre con la poesía. El hecho de su inversión horizontal simboliza, como dice Rosa, esa resistencia, ese querer mirar a otro lado, pero que al final (“sucumbe”, se “doblega”) se deja encontrar y se deja llevar por la poesía.

Caligrama “¿Qué es poesía?” de Concepción López Cruz, integrante do Clube de Poesía Hispanoamericana.

Comentario de Josefina González García, coordinadora do Clube.
La representación de un árbol como metáfora de los múltiples componentes de la poesía: externos (técnica, elementos de la composición) e internos (expresión de pensamiento), es de una gran pertinencia si tenemos en cuenta que este es ante todo, como la poesía misma, una imagen de la vida inagotable.
El árbol de Concepción está muy bien realizado desde el punto de vista gráfico, y, en cuanto a su significación, es de un gran interés: hunde sus raíces en el suelo donde se colocan los recursos retóricos como parte de los nutrientes de la poesía, la cual conforma el tronco y, estos mismos, ejemplificados con algunas composiciones líricas, suben como savia por su corteza y se continúan en algunas ramas, colocándose, de manera intercalada, más ejemplos de poemas famosos, para llegar a construir los principales brotes del árbol, representados por palabras realzadas en negritas con el objeto de señalar, así, lo medular de la poesía que son los condicionantes anímicos, espirituales, intelectuales (además son los únicos vocablos que gráficamente presentan un ondulación o vibración, en referencia a la conmoción que estos provocan): los sentimientos, la catarsis, la evasión, el conocimiento que siempre intervienen en su proceso de gestación y que, por supuesto, también afectan a sus lectores. Toda esa diversidad que se presenta en el árbol como un organismo verbal, es decir hecho de palabras muestra el encuentro entre la poesía, el hombre y la naturaleza en un todo en el que se conjugan las inquietudes e intereses más altos de la humanidad.
Es importante notar que este árbol recuerda, además, los orígenes de nuestras culturas ancestrales: hebrea y griega, en las cuales el árbol tenía una significación idéntica, es decir: el entendimiento, el discernimiento, lo cual provoca de igual manera una purificación corporal, mental y emocional (catarsis, liberación interior). En ese sentido, al elegir el árbol como símbolo, se plantea así mismo otra de las tareas primordiales de la poesía: hacer del pasado una presencia viva.

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